Con el programa «Construyendo Esperanza», el Gobierno del Pueblo transforma vidas, acortando las brechas de desigualdad y devolviendo a miles de familias tabasqueñas la fe en que los sueños sí se cumplen.

En mayo pasado, se realizó la primera entrega de viviendas en la ranchería León Zárate, donde 21 familias dejaron atrás años de carencias para iniciar una nueva etapa en hogares seguros, funcionales y con servicios básicos garantizados.

Entre las beneficiarias se encuentra Sara Hernández Córdova, quien durante más de una década soñó con una casa propia. Junto a su esposo, carpintero de oficio, construyó una pequeña vivienda de madera de apenas 4×4 metros. Ahí criaron a su hijo, enfrentando constantes filtraciones, calor extremo y la amenaza permanente de insectos.

“Llorábamos porque no sabíamos qué iba a ser de nuestro hijo. Aquí se metía el agua, hacía mucho calor, y dormíamos con miedo cada vez que llovía”, recuerda Sara.

A pesar de las dudas, decidió confiar en el programa de vivienda impulsado por el Gobierno del Estado en coordinación con la Federación. La noticia de que su solicitud había sido aprobada cambió por completo su vida. “Cuando nos avisaron que ya iban a empezar a construir, yo no lo podía creer. Mi esposo tampoco… hasta que lo vio con sus propios ojos”, relata con emoción.

El pasado 27 de mayo, durante una gira de trabajo por Comalcalco, el gobernador Javier May Rodríguez le entregó personalmente las llaves de su nuevo hogar: una vivienda de 58 metros cuadrados, con sala-comedor, cocina, baño completo, dos recámaras, luz y agua.

“Ahora me siento feliz porque tenemos una vivienda digna. Esto va a cambiar la vida de mi hijo, de mi esposo y la mía”, afirma Sara, con gratitud reflejada en su rostro. “Aquí pasaban gobernadores y nunca nos venían a ver. Por eso estoy muy agradecida con Javier May”.

Como parte de la meta anual de construir 3 mil 300 casas, el programa «Construyendo Esperanza» busca alcanzar 20 mil viviendas al término de la administración, priorizando a las familias con mayor necesidad. Además, como medida para empoderar a las mujeres y garantizar seguridad patrimonial, las escrituras se otorgan a nombre de las jefas de familia.

“¿Cuándo un gobernador había venido aquí? Nunca. Y menos a dar estos apoyos tan grandes. Deseamos que siga trabajando por la gente más marginada de Tabasco”, expresó Sara.

La historia de Sara es solo una entre miles que el Gobierno del Pueblo seguirá transformando, porque el derecho a una vivienda digna no es un privilegio, sino un compromiso que hoy se cumple con hechos

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