





En un gesto de firmeza regional y voluntad política, los gobiernos de Tabasco y Veracruz firmaron este sábado el Convenio de Colaboración y Coordinación para la Construcción de la Paz, un acuerdo histórico que busca blindar sus fronteras compartidas contra el crimen organizado y las amenazas a la seguridad pública.
El escenario no pudo ser más simbólico: el Faro Venustiano Carranza, en el Puerto de Veracruz, donde se proclamó la defensa de la legalidad en tiempos de la Revolución. Ahí, los mandatarios Javier May Rodríguez y Rocío Nahle García, flanqueados por mandos militares, navales y de seguridad civil, estrecharon la mano no sólo como jefes de estado, sino como aliados en un mismo frente: la paz en el sur-sureste de México.
“Con este convenio reafirmamos nuestros lazos de hermandad. Tabasco y Veracruz comparten historia, territorio, cultura, pero ahora también un mismo compromiso: garantizar la tranquilidad de sus pueblos”, declaró May Rodríguez.
Una frontera sin divisiones para el delito
El documento firmado prevé la coordinación interestatal en múltiples frentes: operativos conjuntos, compartición de inteligencia, capacitación policial, y acciones de búsqueda de personas. Todo, bajo el entendido de que el crimen no respeta límites geográficos, y por tanto, las instituciones tampoco deben hacerlo.
“Con la unión de esfuerzos podremos vigilar ductos, carreteras, instalaciones estratégicas y puntos críticos. Cerrarle el paso al delito requiere una estrategia regional”, enfatizó el mandatario tabasqueño.
La Gobernadora Rocío Nahle García coincidió en que la cooperación entre estados vecinos es una necesidad urgente, no un gesto protocolario. Veracruz, recordó, ya ha firmado convenios similares con Chiapas, Oaxaca, Puebla e Hidalgo.
“La seguridad no se construye en solitario. Por eso este convenio con Tabasco es vital. Nos permite actuar en bloque, con el respaldo de las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, y las fiscalías”, expresó la mandataria veracruzana.
Seguridad con justicia social
Más allá de los dispositivos tácticos, May Rodríguez subrayó que la paz también se construye con bienestar. Expuso cómo en Tabasco se combate la inseguridad desde las raíces, con programas sociales, generación de empleo, obras públicas e inversión en zonas marginadas.
“No se trata sólo de reforzar la vigilancia. Si queremos una paz duradera, debemos atacar las causas de la violencia: desigualdad, falta de oportunidades y abandono histórico”, aseguró.
Este enfoque, alineado con la visión federal de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha permitido, según el mandatario, una reducción progresiva en los índices de homicidios dolosos y delitos de alto impacto en su entidad.
El Sur-Sureste se organiza
Este convenio representa un nuevo bloque de coordinación regional en el sur del país. Veracruz, con cinco acuerdos firmados, se posiciona como eje de una estrategia que busca convertir al sureste mexicano no solo en una zona de desarrollo económico —como lo plantea el Corredor Interoceánico— sino también en una región de paz, gobernabilidad y justicia.
La jornada culminó con una reunión bilateral de las Mesas de Coordinación para la Construcción de la Paz de ambos estados, donde participaron representantes de la SEDENA, SEMAR, Guardia Nacional, Fiscalía General de la República y las fiscalías locales. La agenda: compartir datos, estrategias y diagnósticos en tiempo real.
En tiempos donde la violencia desborda territorios y desdibuja competencias, Tabasco y Veracruz han optado por la unidad operativa, legal y política. Más que una firma, lo ocurrido en el Faro Venustiano Carranza es un mensaje claro: los estados del sur ya no actúan solos. Y frente al crimen, la respuesta será conjunta.




