
En México, los llamados montadeudas no son un fenómeno nuevo. Sin embargo, lejos de extinguirse con las denuncias y la atención mediática, han encontrado una segunda vida gracias a un aliado inesperado: la inteligencia artificial. Lo que antes eran aplicaciones de préstamos con intereses imposibles ahora se combina con herramientas digitales capaces de perfeccionar el engaño, automatizarlo y multiplicarlo a gran escala.
El caldo de cultivo es claro: un país donde apenas cuatro de cada diez personas tienen acceso a créditos formales y casi un tercio recurre a esquemas informales para conseguir financiamiento. A esa vulnerabilidad financiera se suma una baja educación en temas económicos, lo que convierte a millones de mexicanos en presa fácil para aplicaciones que prometen dinero inmediato, sin requisitos y desde la comodidad de un celular.
Según datos de la firma de ciberseguridad Kaspersky, entre agosto de 2024 y julio de 2025 se registraron más de 363,000 intentos de fraude tipo montadeuda en México. La cifra supera con creces la de países como Brasil, Ecuador o Colombia, lo que confirma que nuestro territorio se ha vuelto especialmente atractivo para estas redes. Lo más preocupante es que detrás de muchas de estas operaciones se encuentran grupos criminales de origen asiático que han extendido sus tentáculos hasta nuestro país, ahora con la colaboración de cómplices locales.
La IA, lejos de ser una herramienta reservada a la innovación y el progreso, se ha convertido en un arma de doble filo. Permite a los delincuentes lanzar campañas masivas de phishing, manipular videos y audios falsos para engañar a las víctimas e incluso generar malware con una efectividad mucho mayor que en el pasado. Hoy, las amenazas ya no solo llegan en forma de mensajes sospechosos: también pueden tocar la pantalla de tu teléfono con la apariencia de una aplicación legítima y hasta con soporte en redes sociales.
Las cifras oficiales respaldan esta tendencia. El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México documentó más de mil aplicaciones fraudulentas entre 2021 y 2024, muchas de ellas alojadas en Google Play, distribuidas por archivos APK o promocionadas con páginas web diseñadas al detalle. Una vez instaladas, el resultado es el mismo: intereses que se disparan hasta lo impagable y la posterior amenaza directa para extorsionar al usuario con la información personal y familiar que ya entregó al sistema.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) ha reiterado que estas plataformas no son más que un fraude sofisticado disfrazado de crédito exprés. El mensaje de las autoridades es claro: desconfiar de lo fácil, lo inmediato y lo digital cuando hablamos de dinero. La recomendación es acudir a instituciones financieras reconocidas y evitar caer en la trampa de un préstamo que, en realidad, es una condena.
En un país donde la necesidad económica abre la puerta al engaño, la batalla contra los montadeudas ya no es solo financiera, sino tecnológica. Y mientras las bandas criminales incorporan IA a sus esquemas, el reto para México será construir no solo mejores sistemas de seguridad, sino también una ciudadanía con las herramientas y el conocimiento suficientes para no convertirse en la próxima víctima.




