





Tierras que antes permanecían ociosas hoy vuelven a producir cultivos frutales y maderables; campesinos elaboran sus propios bioinsumos con asesoría técnica, y comunidades enteras reactivan su economía local. Así avanza el programa impulsado por el Gobierno del Pueblo, encabezado por el gobernador Javier May Rodríguez, que busca rescatar el campo tabasqueño y fortalecer el desarrollo rural sustentable.
El llamado “milagro tabasqueño” inició en Macuspana, cuna del movimiento que transformó al país, con la incorporación de los primeros mil sembradores y sembradoras. La meta fijada para esta primera etapa era alcanzar 20 mil productores en 14 municipios antes de concluir 2025, con una inversión mensual de 100 millones de pesos.
De acuerdo con datos oficiales, el programa avanza conforme a lo previsto: al cierre de septiembre se alcanzó la cifra de 20 mil beneficiarios, organizados en 509 Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC). El objetivo a mediano plazo es llegar a 60 mil sembradores en 2027.
Aprender sembrando: el modelo de las CAC
Durante la inauguración de la unidad campesina “El Renacer”, en la Villa Tepetitán, el subsecretario de Desarrollo Rural y Pueblos Indígenas, Julio César Gerónimo Castillo, explicó que cada CAC funciona como un espacio de formación, producción y convivencia comunitaria.
“Un CAC está compuesto por varios elementos. En primera instancia instalamos un vivero para que cultiven sus plantas; aquí trabajan juntos, conviven y fortalecen el sentido de comunidad”, detalló.
Al evento asistió el secretario de Gobierno, José Ramiro López Obrador, quien reconoció el esfuerzo de los campesinos por impulsar el renacimiento del campo desde sus comunidades.
Gerónimo Castillo agregó que en el Vivero Macuilí, donde se llevó a cabo la inauguración, los 42 integrantes del CAC “El Renacer” comenzaron labores hace apenas tres semanas, y ya muestran avances significativos.
“Con la unión del conocimiento tradicional y las nuevas tecnologías, los productores están recuperando la productividad del campo y mejorando su calidad de vida”, sostuvo.
Los rostros del renacer rural
Entre los participantes del programa se encuentran campesinos y campesinas que por primera vez reciben apoyo gubernamental. Tal es el caso de Verónica Torres Hernández, originaria del poblado Cucuyulapa, quien heredó una pequeña parcela de su madre.
“Es la primera vez que me beneficia un programa. Los derechos deben ser iguales para hombres y mujeres, y ahora nosotras también tenemos la posibilidad de sembrar y crecer”, compartió.
En la comunidad de El Tunal, en Cunduacán, doña Victoria Sosme y su esposo Tony aprovecharon el apoyo para renovar su plantación de limón e incorporar cultivos de cacao, con lo que reactivarán su producción familiar.
Producción, sostenibilidad y resultados tangibles
Tras la inauguración del CAC, las autoridades recorrieron el vivero de Tepetitán y su biofábrica o “farmacia viviente”, donde los productores elaboran bioinsumos naturales para nutrir las plantas y controlar plagas de forma ecológica.
La primera gran prueba del programa se dio el 12 de octubre, durante la Jornada de Reforestación, cuando las comunidades campesinas, junto con los cuatro viveros del Gobierno del Pueblo, produjeron 2.7 millones de plantas, superando la meta establecida.
“Los resultados son tangibles; no sólo se reflejan en las parcelas, sino también en la economía local y en el equilibrio ambiental”, destacó el subsecretario Gerónimo Castillo.
Con este esfuerzo colectivo, Tabasco confirma que el campo vuelve a renacer: con trabajo comunitario, producción sustentable y una nueva generación de sembradores que construyen desde hoy el futuro verde del estado.




