
En el marco del Día Mundial de la Diabetes, especialistas y organizaciones de salud advirtieron que esta enfermedad continúa siendo una emergencia creciente en México, con costos sanitarios cada vez más altos y una mortalidad que sigue en ascenso.
Tan solo en 2023, la diabetes cobró la vida de 110 mil personas, y en 2024 la cifra aumentó a 112 mil 641 muertes, de acuerdo con datos preliminares del Inegi. Actualmente, 14.6 millones de adultos mexicanos viven con esta condición —el 18.3 % de la población—, pero la mitad lo desconoce, lo que agrava el riesgo de complicaciones graves.
Una crisis sanitaria sostenida por el consumo de azúcar
Gisela Ayala, directora ejecutiva de la Federación Mexicana de Diabetes, afirmó que el desconocimiento del diagnóstico retrasa la atención y favorece daños irreversibles en el corazón, riñones, visión y sistema nervioso.
Diversos estudios también apuntan al alto consumo de bebidas azucaradas como uno de los factores más determinantes en esta epidemia. Una investigación publicada en Nature Medicine estimó que en México:
- 30 % de los nuevos casos de diabetes tipo 2
- 14.9 % de las muertes por esta enfermedad
- y 9.2 % de los fallecimientos por males cardiovasculares
son atribuibles directamente a estas bebidas.
El sistema de salud ya es insostenible
Paulina Magaña, coordinadora de Salud Alimentaria en El Poder del Consumidor, advirtió que el país ya no puede sostener un sistema centrado solo en tratar la diabetes, pues su atención rebasa los 50 mil millones de pesos anuales.
“Los recursos ya no son suficientes; necesitamos pasar del tratamiento a la prevención”, sostuvo.
La organización pidió a Cofepris declarar las bebidas azucaradas como productos de riesgo sanitario, al nivel de tabaco y alcohol, debido a su relación directa con enfermedades inflamatorias, cardiovasculares y metabólicas.
Magaña señaló que una sola lata de refresco diaria es suficiente para detonar procesos inflamatorios, incluso en personas sin obesidad. Reducir su consumo, recomendó, tendría beneficios sustanciales a nivel poblacional.
Políticas que han funcionado, pero requieren fortalecerse
El Instituto Nacional de Salud Pública recordó que el impuesto a bebidas azucaradas implementado en 2014 redujo su compra entre 6 y 12 %, y el etiquetado frontal disminuyó en 10.7 puntos la presencia de sellos por exceso de azúcar en productos del mercado.
El economista del INSP Juan Carlos Salgado destacó que estas medidas han generado beneficios sociales netos, reduciendo compras e incentivando la reformulación sin aumentar el uso de edulcorantes.
Urgencia de una ofensiva regulatoria
Los especialistas coincidieron en que México debe reforzar su marco regulatorio para evitar que la crisis se agrave. Propusieron:
- Elevar el impuesto a bebidas azucaradas al 20 %.
- Prohibir su publicidad dirigida a niñas y niños.
- Declararlas oficialmente productos de riesgo.
Advirtieron que, sin estas acciones, el país seguirá enfrentando muertes prevenibles, crecientes costos para el sistema de salud y un aumento de complicaciones incapacitantes como ceguera, amputaciones y daño renal.




