
En este municipio del sur de Tabasco, la Danza del Pochó no es un espectáculo, sino una expresión viva de identidad, memoria y resistencia cultural. Más que observarse, se hereda, se respira y se defiende generación tras generación.
Este ritual ancestral, surgido cuando la palabra aún era canto y la memoria viajaba de voz en voz, reúne a personajes emblemáticos como los jaguares, símbolo de fuerza e instinto; las Pochoveras, cuya danza firme y elegante sostiene el ceremonial; y el cojó, figura que representa el frágil equilibrio entre el caos y el orden.
Cada máscara guarda una historia 🪶, cada paso recuerda a quienes bailaron antes. En Tenosique no hay espectadores: hay testigos de una tradición que sigue viva.
La Danza del Pochó es identidad en movimiento, es memoria que se niega al olvido y es la voz de los ancestros que aún habla a través del cuerpo
Porque quien ha sentido el Pochó sabe que no es solo una fiesta: es un juramento silencioso de seguir bailando para no olvidar quiénes somos.




