
El secretario de Hacienda, Édgar Amador, estimó este viernes un impacto “neutro” en las finanzas públicas pese a los subsidios fiscales para amortiguar el encarecimiento de los combustibles en medio de la guerra en Irán, que ha disparado el barril del petróleo a más de 100 dólares.
En el marco de la 89.ª Convención Bancaria, el principal evento del sector financiero que se celebra en Cancún, Amador señaló que habrá una menor recaudación del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), pero los ingresos se compensarán por mayores precios de las exportaciones de crudo mexicano.
“Como Pemex consolida en el balance público y Pemex recibe más ingresos por mayores precios del petróleo, al final tenemos un efecto relativamente neutro”, declaró a medios.
Recordó que, en 2022, cuando los precios de energéticos también repuntaron por el conflicto entre Rusia y Ucrania, en México hubo un efecto similar que calificó como “relativamente menor”.
Amador recordó que Hacienda impulsa subsidios a los combustibles, con menos cobro del IEPS, para ayudar a que el alza en los precios de las gasolinas y el diésel no tenga un impacto fuerte en los bolsillos de los ciudadanos.
“Es un mecanismo muy transparente, cuyo objetivo es ayudar el poder de compra de las familias mexicanas (…). Es un esfuerzo fiscal”, dijo.
El presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Emilio Romano, afirmó que “el efecto más importante es el incremento posible en el costo de combustibles”, lo que podría elevar la inflación en el país, que estimó cierre el año en 3.5 %, en línea con la proyección del Banco de México.
Según estimaciones del BBVA México, el país podría dejar de recaudar casi 38 mil millones de pesos por concepto de IEPS sobre gasolinas y diésel, pero ganaría unos 53 mil millones de pesos por exportación de petróleo.
Esto se traduciría en una ganancia neta aproximada de 15 mil millones de pesos con un escenario en el que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán dure solo seis semanas.









