Aunque en Tabasco no se desarrolló una rebelión armada durante la Guerra Cristera (1926-1929), la entidad vivió uno de los periodos de mayor confrontación entre el Estado y la Iglesia Católica debido a las políticas impulsadas por el entonces gobernador Tomás Garrido Canabal, señalaron especialistas en historia.
De acuerdo con el historiador Carlos Ruiz Abreu, en territorio tabasqueño no se conformó un ejército cristero ni hubo levantamientos armados como ocurrió en otras entidades del país. Sin embargo, la persecución religiosa se manifestó mediante el cierre y demolición de templos, restricciones al culto y acciones contra integrantes de la Iglesia.
El especialista explicó que la ausencia de una insurrección armada obedeció, en parte, al fuerte control político ejercido por el gobierno estatal durante ese periodo, lo que impidió la organización de movimientos de resistencia similares a los registrados en estados del Bajío y occidente de México.
Estas reflexiones forman parte de los análisis históricos sobre el centenario de la Guerra Cristera y el impacto que tuvo en distintas regiones del país, donde Tabasco destacó por la intensidad de las medidas anticlericales, aunque sin derivar en una rebelión armada.












