Con dos años de edad, ‘Thanos’ salió de casa acompañado de su dueña, pero regresó con algo más que una caminata: su primer carnet de vacunación. El pequeño chihuahua recibió una dosis gratuita contra la rabia durante la Jornada de Paz número 62, realizada en la primera sección de la ranchería Lagartera, en Centro.

“Lloró bastante, él es muy especial para mí y escucharlo que estaba sufriendo me hizo sentir mal, pero yo sé que es por su bien”, contó Jade Montero mientras consolaba al lomito entre sus brazos después de la aplicación.

La joven consideró un acierto que las jornadas también contemplen a las mascotas, al acercar servicios de 35 dependencias directamente a las comunidades. La médica veterinaria Dana Paola Torres explicó que la vacunación antirrábica fue gratuita durante la jornada, mientras que en una clínica veterinaria puede representar un gasto cercano a los 300 pesos.

“Es para protegerlos a ellos e, indirectamente, a nosotros también”, señaló la especialista.

Pero Thanos no fue el único beneficiado. A unos metros de los módulos de atención, Janeth Córdova esperaba con una sonrisa después de conseguir un aparato de movilidad que, aseguró, cambiará la vida de su madre.

“Ella no sabe que vine, va a ser una sorpresa. Tenía una andadera, pero ya no era funcional; ahora la voy a poder trasladar fácilmente”, relató.

Janeth destacó que este tipo de jornadas permiten que los apoyos lleguen de manera constante a personas que enfrentan dificultades para acudir a las instituciones. También reconoció la atención de médicos y nutriólogos que participaron en la actividad.

Mientras el sol comenzaba a elevarse, las brigadas de paz, acompañadas por integrantes de Jóvenes Uniendo al Barrio, avanzaron por la zona, incluida la chicharronería “Jesús”, rumbo al sector Milenio. Parte del trabajo consistió en recorrer las viviendas para levantar información y conocer de primera mano las necesidades de los habitantes.

Durante el recorrido también surgieron recuerdos sobre el entorno natural de la zona. Algunos vecinos evocaron la época en que el río Jolochero tenía una mayor presencia de lagartos.

Para los habitantes, el cambio no solo está en los servicios que llegan, sino también en la manera en que son atendidos.

“Hay vecinos que no acostumbran ir a los servicios de salud por la lejanía o lo tardado, y qué bueno que los visitan”, comentó uno de los pobladores, quien además solicitó el servicio de descacharrización.

Así, entre vacunas para mascotas, apoyos de movilidad, consultas y recorridos casa por casa, la Jornada de Paz convirtió una mañana cualquiera en una jornada de atención directa, donde las necesidades de las familias —y también las de sus compañeros de cuatro patas— fueron escuchadas.

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