Las personas en situación de movilidad en México, incluidos migrantes, desplazados internos y extranjeros, registran un nivel de integración de 0.6 sobre 1, de acuerdo con el índice Semillas en Trayectoria, presentado por organizaciones civiles.
El estudio señala que esta medición se encuentra cuatro décimas por debajo de la población local y analiza la integración como un proceso en el que participan tanto las personas que llegan al país como las condiciones que ofrece la sociedad receptora.
El índice clasifica a las personas en movilidad en distintos grupos. Los migrantes internos presentan el nivel más alto de integración, con 0.70, seguidos por quienes provienen de Estados Unidos, con 0.64, y las personas desplazadas, con 0.60.

En tanto, los mexicanos que vivieron en Estados Unidos u otros países y posteriormente regresaron al país registran 0.59, mientras que los migrantes nacidos en otros países alcanzan 0.55.
La investigación contempla seis ámbitos: empleo, inclusión financiera, educación, vivienda, seguridad y acceso a la justicia, y salud. Entre sus principales hallazgos, señala que 60 por ciento de las personas en movilidad ha enfrentado discriminación al buscar empleo y 59 por ciento en centros de salud.
El estudio también encontró que 35 por ciento de los mexicanos se niega a rentar una habitación a una persona migrante, mientras que 22 por ciento de la población local muestra poca o ninguna disposición para contratar a una persona migrante.
La medición fue elaborada principalmente con información de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022 y la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024.
Los especialistas advirtieron que México dejó de ser únicamente un territorio de tránsito y se ha convertido cada vez más en un país de destino y retorno, por lo que consideraron necesario incorporar la integración de las personas migrantes en las políticas públicas.













