Ciudadanos mexicanos naturalizados en Estados Unidos figuran de manera recurrente entre las personas a quienes el gobierno de Donald Trump busca retirar la ciudadanía, como parte de una ofensiva legal que ha registrado un fuerte incremento durante 2026.
De acuerdo con datos del Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), de la Universidad de Syracuse, durante los primeros siete meses del año se acumularon 105 demandas de desnaturalización, cifra cercana al total registrado durante los 18 años anteriores.
Tan solo en julio fueron presentadas 50 demandas, el número mensual más elevado documentado hasta ahora. Los casos fueron promovidos en 23 estados, siete de los cuales no habían registrado procesos de este tipo desde 2008.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos también anunció en agosto 25 nuevas demandas contra personas originarias de 18 países, entre ellos México. Los procedimientos buscan retirar la ciudadanía a personas naturalizadas cuando el gobierno considera que existen elementos legales para hacerlo.

La desnaturalización puede solicitarse cuando las autoridades estadounidenses alegan que una persona obtuvo la ciudadanía mediante fraude, ocultamiento de información relevante u otras irregularidades contempladas por la legislación. El proceso debe pasar por los tribunales y no implica que la ciudadanía pueda ser retirada de manera automática.
La ofensiva podría intensificarse durante las próximas semanas. Un reporte de TRAC señaló que el Departamento de Justicia proyectaba superar 250 demandas de desnaturalización antes del cierre del año fiscal, previsto para el 30 de septiembre.
El aumento de estos procedimientos ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes y ciudadanos naturalizados, particularmente ante el crecimiento de las acciones emprendidas por la administración Trump en materia migratoria.













