Especialistas en recursos naturales y cambio climático advirtieron que México podría enfrentar una sequía severa durante 2027, debido a la consolidación del fenómeno de El Niño, el aumento de las temperaturas y la falta de estrategias estatales para atender la crisis hídrica.

De acuerdo con expertos consultados por M+, aunque el país registró recientemente una recuperación en sus niveles de almacenamiento de agua, las proyecciones climáticas indican que el próximo año podrían presentarse periodos prolongados de calor extremo y una disminución significativa de las lluvias, especialmente en regiones áridas como Coahuila, Durango y Chihuahua.

El consultor en degradación de tierras y desertificación, Jorge Luis García Rodríguez, señaló que uno de los principales problemas es la ausencia de planes estatales específicos para enfrentar la sequía, lo que provoca que las acciones gubernamentales sean únicamente reactivas cuando la escasez de agua ya se encuentra en una etapa crítica.

Indicó que, aunque la Comisión Nacional del Agua cuenta con el Programa Nacional Contra la Sequía (Pronacose), cada entidad debería desarrollar su propio plan para atender las condiciones particulares de su territorio.

El especialista también lamentó la desaparición de la Comisión Nacional de Zonas Áridas (Conaza), organismo que impulsaba programas para combatir los efectos de la sequía en regiones desérticas, al considerar que su eliminación dejó un vacío en las políticas de prevención.

Datos de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación indican que entre 2000 y 2020 México registró siete años con sequías severas que afectaron hasta el 70 por ciento del territorio nacional, mientras que entre 2011 y 2012 más del 90 por ciento del país enfrentó condiciones extremas.

Los especialistas explicaron que el fenómeno de El Niño provoca un calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico, lo que modifica los patrones de lluvia: genera precipitaciones intensas en algunas regiones, pero también sequías más prolongadas en otras, principalmente en el altiplano y el norte del país.

Como medidas para enfrentar este panorama, propusieron fortalecer los sistemas de captación de agua de lluvia, elaborar planes estatales de prevención, mejorar la administración de los recursos hídricos y recuperar programas de estimulación de lluvias, tecnología que anteriormente se utilizó en diversas regiones del país con resultados positivos.

Asimismo, destacaron que la adaptación al cambio climático requiere acciones permanentes y coordinadas entre los tres niveles de gobierno, instituciones académicas y productores, ya que las sequías serán cada vez más frecuentes e intensas en los próximos años.

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