América enfrenta un nuevo reto sanitario ante el avance del gusano barrenador del ganado, por lo que organismos internacionales y países de la región trabajan en una estrategia para incrementar la producción de moscas estériles y frenar la expansión de esta plaga.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) impulsan un proyecto basado en la técnica del insecto estéril, que consiste en liberar moscas incapaces de reproducirse para reducir gradualmente la población silvestre.
Actualmente se requieren alrededor de 600 millones de moscas estériles por semana para contener el avance de la plaga entre Panamá y Estados Unidos, una cifra seis veces mayor a la producción actual. La estrategia contempla fortalecer plantas de producción en Panamá, México y Estados Unidos.
En Chiapas, la planta ubicada en Metapa ya inició la producción y liberación de estos insectos, mientras que se prevé ampliar la capacidad con nuevas instalaciones para responder al aumento de casos.
Especialistas señalaron que la liberación de moscas estériles debe acompañarse de vigilancia epidemiológica, atención veterinaria y colaboración con productores, ya que la detección temprana de heridas en los animales es clave para evitar nuevos brotes.
El gusano barrenador representa una amenaza para la actividad ganadera de la región, debido a que América Latina concentra una importante producción de carne y leche a nivel mundial. Autoridades internacionales estiman que la reducción significativa de la plaga podría comenzar a observarse entre 12 y 18 meses después de alcanzar la capacidad de producción necesaria.













