La transición hacia una matriz energética más diversificada representa una oportunidad para fortalecer el crecimiento económico de México, de acuerdo con un análisis publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El organismo sostiene que incrementar la participación de distintas fuentes de generación eléctrica podría traducirse en un mayor dinamismo para el Producto Interno Bruto (PIB).

El estudio señala que el impacto económico de la generación eléctrica varía dependiendo de la tecnología utilizada. Mientras un aumento de un punto porcentual en la generación termoeléctrica podría elevar el PIB en 0.4 puntos porcentuales, la generación hidroeléctrica aportaría 0.2 puntos, la nuclear 0.1 y la carboeléctrica 0.03 puntos. En contraste, tecnologías como el ciclo combinado, la geotermia y la eólica muestran un desempeño económico menos favorable bajo el modelo analizado.

Actualmente, las plantas termoeléctricas de ciclo combinado y las hidroeléctricas concentran la mayor parte de la producción eléctrica nacional. Sin embargo, la Cepal destaca que México cuenta con un amplio potencial para desarrollar energías renovables, especialmente la solar y la eólica, aunque enfrenta obstáculos institucionales, tecnológicos y financieros que limitan su expansión.

El organismo estima que, pese a los esfuerzos por incrementar la generación limpia, alrededor del 75 por ciento de la electricidad seguirá dependiendo de combustibles fósiles en los próximos años. No obstante, advierte que una mayor diversificación energética fortalecería los encadenamientos productivos y convertiría al sector eléctrico en un motor clave del crecimiento económico hacia 2038.

La Cepal subraya que para aprovechar este potencial será necesario impulsar inversiones, ofrecer certidumbre regulatoria y fortalecer la infraestructura de transmisión, distribución y almacenamiento de energía. Además, considera que una estrategia integral permitiría a México aprovechar oportunidades como el nearshoring, al garantizar un suministro energético suficiente y competitivo, al tiempo que fomenta la innovación, la generación de empleo y el desarrollo sostenible.

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