La tensión entre Estados Unidos e Irán escaló nuevamente luego de que el Mando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmara la muerte de dos militares y la desaparición de un tercero durante ataques con misiles y drones registrados en Jordania. En respuesta, el Ejército estadounidense inició una nueva ofensiva aérea contra objetivos estratégicos iraníes.
De acuerdo con el Centcom, los soldados fallecieron mientras participaban en maniobras de defensa frente a ataques iraníes con misiles balísticos y drones. Además, otros cuatro militares resultaron heridos y fueron trasladados a hospitales en Jordania.

Tras los hechos, Estados Unidos informó que sus bombardeos estuvieron dirigidos contra infraestructura militar e instalaciones vinculadas con la Guardia Revolucionaria de Irán, con el objetivo de reducir su capacidad para afectar la navegación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Los ataques también impactaron infraestructura civil en Irán, incluyendo plantas eléctricas, desalinizadoras de agua, carreteras y puentes. Las autoridades iraníes reportaron al menos 50 personas fallecidas y más de 500 heridas durante las últimas semanas de enfrentamientos, además de daños en instalaciones esenciales para el suministro de agua y energía.
El conflicto también alcanzó a Kuwait, donde bombardeos provocaron incendios en instalaciones petroleras y afectaciones en plantas de generación eléctrica y desalinización de agua. Las autoridades de ese país condenaron los ataques contra infraestructura civil, mientras que otras naciones del Golfo activaron sus sistemas de defensa aérea ante nuevas amenazas.
En medio del recrudecimiento del conflicto, el líder supremo iraní advirtió que responderá con una «ofensiva total» si continúan los ataques estadounidenses, mientras que Washington emitió una alerta de viaje global por el incremento de la violencia en la región.












