El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó nuevamente la presión sobre Irán al advertir que Teherán deberá elegir entre alcanzar un acuerdo con Washington o una “rendición total”, mientras el gobierno iraní niega que existan negociaciones programadas.
Trump afirmó que Estados Unidos no permitirá que Irán obtenga un arma nuclear y sostuvo que su gobierno busca una solución al conflicto. También acusó a las autoridades iraníes de actuar con “hipocresía” por negar públicamente cualquier diálogo mientras, según él, han solicitado encuentros con representantes estadounidenses.

Las declaraciones se producen después de que Trump asegurara el domingo que había decidido suspender posibles nuevos ataques contra Irán debido a que se abriría un proceso de negociaciones. El mandatario incluso señaló que las conversaciones comenzarían este lunes, aunque no precisó dónde se realizarían ni quiénes participarían.
Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, rechazó esa versión y aseguró que no existen negociaciones con Estados Unidos ni reuniones previstas. Indicó que los negociadores iraníes permanecen en el país y que el canciller Abbas Araqchi se encuentra en Irak por una peregrinación religiosa.
Según funcionarios iraníes, los únicos contactos diplomáticos activos son conversaciones con Omán relacionadas con la gestión del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte marítimo y energético mundial.

El enfrentamiento mantiene como uno de sus principales puntos de tensión el futuro del estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní. Washington busca que Teherán abandone la posibilidad de desarrollar armas nucleares, mientras Irán ha rechazado públicamente retomar las negociaciones con Estados Unidos desde el fracaso de un memorando de entendimiento en julio.
La incertidumbre también ha tenido repercusiones económicas. El petróleo Brent llegó a caer más de 4 por ciento, hasta alrededor de 84 dólares por barril, después de que Trump descartara por el momento una nueva ofensiva militar.
La situación mantiene abierta la posibilidad de una nueva escalada militar, aunque Washington continúa dejando sobre la mesa la vía diplomática como alternativa al conflicto.














