El gobierno del presidente Donald Trump estableció nuevos aranceles de hasta 100 por ciento a drones y componentes importados, como parte de su política para proteger y fortalecer la producción de estos equipos dentro de Estados Unidos.
La medida contempla gravámenes diferenciados para distintos productos relacionados con la industria de drones y busca reducir la dependencia de proveedores extranjeros, particularmente en sectores considerados estratégicos para la seguridad y la tecnología.
La decisión ocurre en medio de la política comercial impulsada por Trump, que ha recurrido a nuevos aranceles para presionar a socios y competidores comerciales y fomentar una mayor producción nacional.

El incremento de los costos de importación podría repercutir en fabricantes, distribuidores y consumidores estadounidenses, además de generar ajustes en las cadenas internacionales de suministro de componentes tecnológicos.
La medida también mantiene la presión sobre empresas extranjeras que participan en un mercado considerado cada vez más relevante para aplicaciones comerciales, industriales y de seguridad.












