Israel realizó este martes ocho ataques aéreos contra la base militar de Abu al-Duhur, en el noroeste de Siria, provocando daños materiales en la pista de aterrizaje y áreas de almacenamiento, sin que hasta el momento se reporten personas fallecidas o heridas.
La ofensiva ocurre en medio de un incremento de las tensiones entre Israel, Siria y Turquía. La base, ubicada a unos 70 kilómetros de la frontera turca, se encontraba fuera de servicio como aeródromo militar desde 2013 y ha cambiado de control en distintas etapas de la guerra civil siria.
El gobierno sirio condenó los bombardeos y los calificó como una violación de su soberanía. Turquía también rechazó las acciones israelíes y acusó a Israel de contribuir a la desestabilización de Siria.

La reacción más significativa llegó desde Estados Unidos. Tom Barrack, enviado especial de Washington para Siria e Irak, expresó preocupación por los ataques y señaló que representan una “escalada innecesaria” que no contribuye a la estabilidad regional. El funcionario llamó a las partes a privilegiar la moderación y el diálogo.
Los ataques se producen después de meses de tensión en torno al futuro de Siria, particularmente desde la caída del gobierno de Bashar al Assad y el establecimiento de una nueva administración en Damasco. Israel ha mantenido operaciones contra instalaciones y equipo militar sirio, argumentando preocupaciones de seguridad.
El nuevo episodio eleva nuevamente la tensión en Medio Oriente y genera preocupación por una posible ampliación de las confrontaciones en la región, especialmente por el creciente involucramiento de Turquía en la reconstrucción y fortalecimiento de las instituciones militares sirias.













