Un total de 718 menores de edad han sido detectados en situaciones relacionadas con el consumo o involucramiento con sustancias ilícitas, una cifra que pone de manifiesto la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes frente a este problema.
El fenómeno representa un desafío para las autoridades y las familias, debido a que el contacto de menores con este tipo de sustancias puede generar consecuencias en su desarrollo, desempeño escolar y entorno social.
La presencia de adolescentes en este tipo de casos también plantea la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, orientación y atención especializada, particularmente en comunidades donde existen factores que pueden incrementar el riesgo de consumo.

Especialistas y autoridades han señalado la importancia de atender el problema desde una perspectiva preventiva, con participación de las familias, instituciones educativas y dependencias encargadas de la seguridad y la salud.
Además de las acciones para evitar el consumo, resulta necesario brindar acompañamiento a los menores que ya enfrentan alguna situación relacionada con sustancias, con el objetivo de reducir riesgos y evitar que el problema avance hacia situaciones de mayor gravedad.
La cifra de 718 menores representa un llamado de atención sobre la necesidad de reforzar las estrategias dirigidas a este sector de la población y generar entornos que contribuyan a prevenir el consumo de sustancias ilícitas.















