El tradicional pozol tabasqueño podría llegar a convertirse en una alternativa alimentaria para futuras misiones espaciales de larga duración, a partir de una propuesta desarrollada por la astronauta análoga tabasqueña Karla Santander.
La ingeniera industrial, originaria de Villahermosa, ha participado en misiones análogas en el complejo Habitat Marte, operado por la Universidad Federal de Río Grande do Norte, en Brasil. Estas experiencias simulan condiciones de una misión al planeta rojo y permiten estudiar diferentes alternativas para la exploración espacial.
Durante una de sus estancias, Santander planteó la posibilidad de utilizar pozol deshidratado como parte de las provisiones para astronautas. La propuesta parte de las características de conservación y preparación de esta bebida tradicional, que puede rehidratarse antes de su consumo.

El pozol tiene como base el maíz y, en algunas de sus preparaciones tradicionales, el cacao. Además de formar parte de la alimentación y cultura del sureste mexicano, la bebida ha sido asociada históricamente con el aporte energético necesario para realizar actividades físicas prolongadas en condiciones de calor.
La iniciativa también busca explorar la posibilidad de que productos y conocimientos tradicionales de Tabasco tengan aplicaciones dentro del desarrollo de tecnologías y sistemas para la exploración espacial. Santander ha planteado, además, propuestas relacionadas con el cultivo de plantas en sistemas hidropónicos durante misiones análogas.
Aunque el uso del pozol como alimento espacial todavía representa una propuesta que requiere investigación y pruebas específicas antes de determinar su viabilidad, el proyecto coloca a un producto de identidad tabasqueña dentro de una conversación sobre alimentación para futuras misiones de larga duración.












