El uso constante del teléfono celular entre niñas, niños y adolescentes ha generado preocupación por posibles efectos en la concentración, el descanso y la convivencia familiar. Especialistas han llamado la atención sobre la llamada nomofobia, término utilizado para describir la ansiedad o temor que puede aparecer cuando una persona no tiene acceso a su dispositivo móvil.
Entre las señales que pueden indicar una relación problemática con el celular se encuentran revisar continuamente la pantalla, mostrar inquietud cuando el dispositivo no está disponible y tener dificultades para separarse de él durante actividades escolares, familiares o de descanso. Investigaciones recientes también han documentado manifestaciones de ansiedad y temor por no poder utilizar el teléfono entre estudiantes de secundaria.
El uso excesivo también puede interferir con la concentración y el sueño. Especialistas advierten que mantener una conexión permanente puede desplazar actividades importantes como estudiar, descansar, convivir presencialmente o realizar actividad física. La preocupación no se limita al número de horas frente a la pantalla, sino al papel que el dispositivo ocupa en la vida cotidiana de los menores.

Ante esta situación, especialistas plantean que las familias establezcan límites claros y acompañen a los menores en el uso de la tecnología. La supervisión y la alfabetización digital pueden ayudar a que los dispositivos sean utilizados con objetivos definidos, sin que sustituyan espacios de convivencia o actividades necesarias para el desarrollo.
El tema cobra relevancia en México debido a la próxima regulación del uso de celulares en las escuelas. La Secretaría de Educación Pública informó que, a partir del 3 de noviembre de 2026, en educación básica no deberá utilizarse el teléfono durante la jornada escolar, mientras que en educación media superior se aplicarán medidas de uso responsable y seguro de acuerdo con cada institución.
La atención temprana a cambios de conducta, alteraciones del sueño, aislamiento o ansiedad puede contribuir a identificar cuándo el uso del celular está comenzando a afectar la vida diaria. La recomendación de especialistas es abordar el problema mediante acompañamiento familiar y educativo, más que únicamente mediante restricciones.












