Los recientes apagones registrados en la Península de Yucatán han puesto nuevamente sobre la mesa los retos que enfrentan las empresas para mantener sus operaciones ante interrupciones en el suministro eléctrico. Ante este escenario, los Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS) se plantean como una alternativa para respaldar procesos considerados críticos.
Uno de los eventos más recientes ocurrió el 31 de agosto, cuando la salida de operación de dos líneas de transmisión de 400 kilovoltios afectó, de acuerdo con la información proporcionada, a alrededor de 745 mil usuarios de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas. El incidente involucró 171 circuitos de media tensión.
La región también ha registrado un crecimiento en su demanda eléctrica. De acuerdo con el Programa de Ampliación y Modernización de la Red Nacional de Transmisión, la demanda máxima de la Península de Yucatán alcanzó 2 mil 980.7 megawatts en 2024, un aumento de 9.8 por ciento respecto a los 2 mil 714.5 megawatts registrados en 2023.
Para las empresas, las interrupciones pueden representar afectaciones a procesos productivos, equipos y mercancías, además de generar pérdidas económicas. Ante ello, Energía Real plantea la incorporación de sistemas BESS como una capa adicional de respaldo para instalaciones industriales y comerciales.
Estos sistemas pueden complementarse con equipos de alimentación ininterrumpida (UPS), que reaccionan de manera prácticamente inmediata ante un corte eléctrico. Mientras el UPS cubre los primeros instantes de la interrupción, el sistema de baterías puede mantener determinados procesos durante el tiempo necesario para que se restablezca el suministro convencional.
De acuerdo con Oscar García, director de Crecimiento de Energía Real, las empresas pueden comenzar por identificar cuáles son los procesos que no pueden detenerse y, a partir de ello, determinar las soluciones necesarias para mantener su continuidad. La estrategia busca reducir la exposición de las operaciones ante fallas en la red y fortalecer la capacidad de respuesta frente a interrupciones eléctricas.











